Crushed like a bug in the ground

domingo, marzo 19, 2006

No quiero cumplir esos 30.

No quiero esos 30, no quiero salir con camisa de noche, por los bares que evitan los adolescentes y los universitarios ("aquí no, son todos muy mayores"). No quiero ir a conciertos de música de ascensor con mi cari y con mis amigos y sus churris. No quiero trabajar 8 horas al día por cuenta ajena, de las cuales la mitad pasan volando en webs de videos chorras y cadenas absurdas de emails. No quiero el piso, el coche, la hipoteca, las comedias románticas producidas en serie, el aftershave de Gillette en el armarito detrás del espejo (aunque sí quiero tener toda la barba de una vez). No quiero la perilla (opcional), el cinturón, los zapatos castellanos, el pelo bien cortado, la camiseta/camisa dentro de los pantalones. No quiero las vacaciones con amigos (y sus churris) guía de viajes en mano, tras los pasos de todas las touroperadoras. No quiero colgar el bajo, aparcar el blog, olvidar los cómics. No quiero best-sellers de aeropuerto, programas de máxima audiencia, cine comercial mal doblado. No quiero horarios cerrados, madrugar los domingos, salir en chándal a comprar el pan (y el único periódico de la semana). No quiero cafeterías de neon y escai, platos combinados, sandwiches, camareros con esmoquin, cenas a su hora. No quiero nostalgia de lo que en su día nos gustaba y ahora cuesta el triple y sabe a puro sucedáneo. No quiero morir en vida a los 30.

Si esos son los 30, no quiero cumplirlos. Perder la pasión, la ilusión y la chispa, convertirse en un treintañero prototípico, traicionar todo lo que me define para cambiarlo por una casa con jardín en un metafórico suburbio mental, a las afueras del sentido crítico, demasiado lejos del criterio para ir andando (mejor comprar no-cultura en el super de aquí al lado). Espero morir con muchos años a la espalda, me parece estupendo tener hijos (y nietos y así sucesivamente), pero no tengo intención de morir de desidia y conformismo. Eso sí es morir de rancio, de antiguo, de viejo.

5 hasta ahora:

Blogger pqueno siempre supo que...

no quiero para mí tantas desgracias...

elijamos la vida, pero la de verdad, no el puto televisor grande q te cagas, el trabajo de mierda, el piso y la hipoteca,...

yo me apunto a esos otros 30, a los q no están intoxicados de incomunicación y burguesía

abrazos ausientes desde el viejo barrio

20 marzo, 2006 08:41

 
Blogger alZhu siempre supo que...

Si los treinta son como dices, entonces yo tampoco quiero llegar. Qué mal suena. Me ha llegado lo de "cari" y las "churris" jeje.

Un abrazo

20 marzo, 2006 09:16

 
Blogger yosigoaqui- siempre supo que...

El texto me parece de una ironía genial, pero veo a lo lejos un cierto miedo a crecer...
Recuerda que la vida es sólo y siempre lo que tú eliges. He conocido gente de 50 años que se reinventaba cada día y viejos metidos en cuerpos de 20.
Te lo dice una treintañera que prefirió seguir explorando a sentar cabeza y que no quiere ni tiene un trabajo fijo y una casa con hipoteca.
Saludos

06 abril, 2006 15:28

 
Blogger kay siempre supo que...

qué bueno :) ¿sabes? a medida que te iba leyendo me iba convenciendo (hoy tengo un día de esos de replantearse y replantarse sin raíces) de que aún me queda tantas gente a la que conocer y (por qué no?) de la que enamorarme [seré repudiada por esto, lo sé, pero es el día] y de que hasta los treinta, quiero emprender una búsqueda sin final de gente que me ayude a seguir con mis ideales; a todo lo q dices, me sumo; y cuando den los 30, si dan... miedo. Pero ahora también lo tengo; así que espero al menos eso, seguir teniendo miedo, lo que significaría que sigo viva, y que sigo siendo inconformista
Un abrazo ;) fuerte

19 abril, 2006 22:56

 
Blogger Ágætis byrjun siempre supo que...

fitter, happier

son muchos los llamados pero pocos los elegidos

11 agosto, 2006 13:31

 

Tendrás que terminar tú el trabajo.

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